He sido cliente frecuente del Hotel Caribe por años debido a razones personales de salud que me llevan a hospedarme en Ponce regularmente. Sin embargo, esta experiencia fue sumamente decepcionante y frustrante. Al momento del check-in, le solicité a la joven trigueña que me atendió que de favor me ubicara lejos del matrimonio residente en el hotel que en ocasiones anteriores ha causado múltiples molestias con discusiones, ruidos y comportamientos inadecuados. A pesar de mi petición, la joven de recepción me asignó la habitación justo al lado de la que ocupan el matrimonio. La noche fue un verdadero tormento: gritos, discusiones, ruidos y disturbios desde temprano en la noche hasta las 5:40 a.m. que se fueron del cuarto, lo cual me impidió descansar y afectó seriamente mi bienestar. Lo más indignante fue sentir que mi solicitud fue ignorada o, peor aún, se burló de mi solicitud. Como cliente que paga por un servicio, espero consideración y respeto. En cambio, recibí una experiencia que no solo fue desagradable, sino que dejó en evidencia una falta de empatía y profesionalismo por parte de la empleada. La recurrencia del problema con esos huéspedes y la aparente indiferencia del personal reflejan una falla grave en el servicio.
Espero que la administración tome acción y haga los ajustes necesarios para garantizar el bienestar de todos los huéspedes, especialmente de quienes eligimos este lugar por necesidad, no por turismo.